Graciela Escobar

Tengo 52 años. Y puedo decirlo con certeza: nunca es tarde para empezar a vivir… y empezar a amarte

Hace 7 años comenzó mi proceso de restauración. No fue sencillo. Fue profundo. Empecé  a conocerme de verdad. A confrontar mis miedos. A cuestionar mis creencias. A formar mi identidad desde la conciencia y no desde la herida. Decidí entrenar mi cerebro día a día. Forjar hábitos conscientes. Sostener la disciplina cuando nadie estaba mirando. Acreditar desafíos que me recordaran de qué estoy hecha. Corrí dos carreras de 50 kilómetros. Una en México. Otra en Perú.

Porque entendí que la mente se expande cuando el cuerpo se desafía. Me certifiqué durante un año en Neurociencias.
Estudié PNL, Neuroliderazgo e Inteligencia Neuroemocional.
También me formé en Sexy Dance Terapéutico, porque creo en una mujer que piensa, siente y habita su sensualidad sin culpa. Hoy soy una mujer amorosa, sensual, alegre y empática.

Pero, sobre todo, soy una mujer que eligió reconstruirse.

No hablo desde la teoría

Hablo desde la experiencia.

Desde el proceso.
Desde la disciplina.

Desde la decisión diaria de vivir con conciencia.

Si algo he aprendido es esto:
La edad no limita.

Jocelyn Viridiana Moreno

Tengo 34 años, soy madre de dos hermosas hijas, neurolíder y mentora de INEL.

Me siento profundamente orgullosa de haber forjado una identidad sostenible. Hubo un tiempo en el que tenía un carácter débil, no me conocía y permitía que mi vida dependiera de personas y circunstancias externas.
Hoy mi realidad es distinta.

He construido carácter, autoconfianza y un profundo sentido de valía y honor. He desarrollado autodisciplina, dirección y enfoque. Vivo con orden en mis pensamientos y con control y gestión consciente de mis emociones

Ahora sé que puedo lograr y superar cualquier reto que se presente en mi camino, después de conocer

Pero sobre todo de experimentar conscientemente

— la metodología disruptiva de INEL.

Hoy avanzo con orden, autoridad y respeto.

Mi mejor versión nació de un punto de quiebre

Inmersa en ello tome la decisión de cambiar la perspectiva, elegí confrontar mis creencias, mis hábitos, mis etiquetas

De salir de estados de victimismo y hacerme responsable, de transformar esa realidad que creí que era la única que existía..

El trabajo es mental, espiritual y físico, esto me ha llevado a una expansión integral en donde la imagen sólo es consecuencia, porque lo verdaderamente poderoso viene de la humildad del trabajo interno.

Por cierto mi nombre es Marisol y tengo 25 años

Holaa que tal! Mi nombre es Fernanda Tomás tengo 28 años

Tengo 2 preciosas hijas y mi lugar seguro son las montañas. A menudo deseamos una vida nueva, mejores hábitos o una mentalidad más fuerte, pero nos aferramos con desesperación a las versiones anteriores de nosotros mismos. Queremos el progreso, pero tememos al duelo.

Hoy soy una mujer desafiante, experimentada, aventurera, en busca de su verdad, recibiendo los aprendizajes con el firme objetivo de expandirme.

Soy María del Rosario Vargas Núñez, tengo 35 años.

Soy mujer NeuroLíder formada en el Instituto de Neuroliderazgo y microempresaria en el sector textil.

Soy una mujer que decidió entrenar su cerebro cuando entendió que la verdadera transformación no ocurre por motivación, sino por estructura.
Tomar el entrenamiento en INEL me trajo una expansión interna y externa. Cambió mi manera de verme, de hablarme y de dirigirme.

Soy prueba de que cuando una mujer trabaja en su identidad neuronal, su seguridad regresa, su esencia se fortalece y su liderazgo se activa.
Hoy me siento orgullosa de mi camino, porque nunca imaginé llegar hasta donde estoy. Recuperé mi confianza, reafirmé mi identidad y aprendí a sostener mis decisiones con carácter.
Soy evolución en proceso.

Yo soy un hombre líder obsesionado con los resultados

Soy un hombre que se ama.

Amo quién soy y amo lo que hago.
Me comparto a través de mis experiencias de vida y mis resultados.
Mi firme objetivo : Despertar conciencias

Mi filosofía personal se sostiene en cinco pilares :
Orden. Limpieza. Puntualidad. Disciplina. Resultados.

He aprendido que el dolor es fundamental para crecer , para desarrollarme como persona , como ser humano.
Es por ello que sé que soy un hombre vivo …porque siento . Y ahora te invito a comenzar a sentirte.
Para mí es un gusto un honor y una bendición compartir este espacio contigo.

Si estás dispuesto a sentirte incómodo te aseguro que mi presencia , mi esencia y mi identidad seran expansivas en ti.
Te prometo algo : no es fácil pero juntos buscaremos que sea sencillo.
Solo no temas. Confía.

Te invito a vivir el ritmo de la vida con pasión y energía

O dime… ¿ acaso tienes un puto papel que diga que no puedes?

¿Alguna vez te has preguntado quién eres… y las respuestas no te han sido suficientes? ¿O incluso satisfactorias?

Recuerdo perfectamente cuando un maestro me dijo:
“Preséntate.”
Y lo primero que salió de mi boca fue:
“Soy Dafne.”

Lo tenía tan repetido en mi cerebro que creí que eso era todo lo que sabía de mí. Mi nombre.
Pero detrás de ese nombre vivían conceptos y creencias que no elegí conscientemente.

Ideas infundadas con tanta fuerza que parecían verdades:
Que era mentirosa.
Insuficiente.
Incompetente.
Irracional.
Egocentrista.
Rebelde.
Distraída.

Y como todo lo que creemos termina buscando validación…
yo validaba eso todos los días.
Vivía con miedo.
Insegura.
Dudando de las personas.
Convencida de que me mentirían, me traicionarían, me humillarían.
Porque todo eso ya vivía dentro de mí.
Mi autoestima era baja.
Mi identidad estaba fragmentada.

Hasta que entendí algo:
La identidad no se descubre…
se construye.
Para mí, estar dentro del neuroentrenamiento ha sido el desafío más grande de mi vida:
Construir lo que yo elijo ser.
Y validar con acciones diarias aquello que decido creer de mí.
Hoy puedo decir:
Soy una mujer joven.
Soy una mujer talentosa.
Sé perdonar.
Soy visionaria.
Soy resiliente.
Soy atléta de alto rendimiento.
Soy una mujer con alto rendimiento cognitivo.
Soy lectora.
Soy conexión conmigo .
Soy aprendiz y soy maestra.
Soy directora del Instituto de Neuroliderazgo.
Soy estratégica.
Soy valiente.
Soy amorosa.
Soy compasiva.
Soy empática.

No porque lo repita.
Sino porque lo entreno.
Las personas no cambian por deseo.
Se transforman cuando deciden entrenar aquello que quieren validar.
Y esa es la libertad más hermosa que tenemos:
Podemos elegir qué transformar.
Podemos elegir qué identidad construir.
Podemos elegir quién ser.
Y luego… sostenerlo.